Exactamente 37 días llevo ahora en Madrid. Llegué justo a tiempo para ver en directo la Copa del Rey de baloncesto. El lunes 14 de febrero empecé a trabajar en Everis. Mis tareas no se diferencian tanto de las que hacía en Cataluña; sólo los procesos de debate, sobre todo por la escala de los clientes y de la propia empresa (lo que tiene sus cosas buenas y su lado malo).
Sí echo de menos algunas cosas:
- El idioma catalán, por raro que parezca. Los primeros días en el metro de Madrid me sorprendía una milésima de segundo cuando veía libros en español. Me hubiese gustado aprenderlo, espero tener tiempo algún día.
- A mis compañeros en Usolab. Ya se lo dije por twitter: no podían haber sido mejores. Aunque alguno hablara tan raro en castellano.
Y me han sorprendido gratamente otras:
- El silencio en el metro madrileño. Lo recordaba más tumultuoso, pero lo cierto es que hay muchísima gente leyendo.
- El aire de barrio que tiene todo el centro de Madrid, incluidas las partes más turísticas. Las Ramblas y el Gótico de Barcelona me parecen tan impersonales que mi sitio preferido es el barrio de La Barceloneta. Será el isletero que hay en mí, supongo.
Aquí tengo -por el mes que vivido- buenos compañeros, un jefe del que debería aprender mucho y un amigo cercano, algo que aprecia hasta alguien tan solitario como yo.
Sí, estoy contento.
Apenas 2m. de cercanía, oiga.
Me imagino lo complicado que ha debido ser dejar “Can Fanga“…
Mucha suerte Ruymán.
Sí, me está costando acostumbrarse a las tapas y las cañitas en las terrazas madrileñas, Sant Cugat no tiene comparación.
¡Gracias!
¡Es que ya ni castellano aprenden en Cataluña!
gl & hf!
Hola Ruymán,
Me alegra saber que estás bien y que, pese al cambio, estás contento y las cosas te van bien.
Un saludo de otro canario!
Sí, todo bien, gracias. ¿Qué tal tú, todavía por el Reino de Aragón?
Un saludo